En la edad media, los Normandos que se adentraron en la península Ibérica quedaban tan impresionados con lo que veían que solían usar la exclamación “by God!” (¡por Dios!). Estos normandos lucían unos enormes mostachos que llamaron la atención de los lugareños que con el tiempo relacionaron este adorno capilar con la expresión y de ahí la etimología de la palabra bigote.
oque rancio y desagradable, como las ideas de los que lo llevaban.
Todavía hoy hay algunos que siguen llevando este estilo de mostacho y no precisamente ancianos nostálgicos de tiempos en los que a la gente se les decía como tenían que vivir su vida. Lo más preocupante es que se lo podemos ver a algunos miembros de nuestra clase política. No me inquieta estéticamente, sino las ideas que puede albergar ese bigote.
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