lunes, septiembre 24, 2007

Cuando la superstición y el fanatismo condena vidas.

No hace falta ser un terrorista para destrozar la vida de las personas solo por el fanatismo de unas ideas. Se puede acabar con la vida de las personas de una forma mucho más lenta y más cruel si cabe, solo hace falta negarles la posibilidad de salvarse esgrimiendo unas ideas absurdas e incoherentes.

Eso es lo que ocurre con las personas enfermas de Parkinson, una enfermedad que ataca de forma salvaje el sistema nervioso del enfermo convirtiéndoles su vida en un auténtico infierno. Una enfermedad que podría llegar a curarse gracias a la investigación de células madre así como muchas otras enfermedades sin remedio ahora mismo, una investigación paralizada por las organizaciones religiosas.

¿Cómo se puede decir a los enfermos, a los parapléjico que no van a tener una vida plena por que a ellos en su forma particular de ver el mundo eso debe ser así? En realidad no lo hacen, no se atreven a mirar a los enfermos a los ojos y decirles: vas a tener que joderte el resto de tu vida porque a mi me da la gana. Quizás cambien de idea si un día tienen la desgracia de quedarse en una silla de ruedas sin posibilidad de moverse, quizás piensen: bueno…pueden investigar un poquito, solo lo suficiente para curarme a mí.

En esta lucha lleva años el actor Michael J. Fox, una lucha por cambiar de opinión a un país que suele ser difícil que se sensibilicen por los problemas ajenos. Lo que le ha llevado a que le tilden de criminal y que se burlen de su enfermedad.


¿Pero que es mas criminal? ¿Salvar la integridad de un conjunto de células o dejar que unas personas, personas de verdad, continúen con una agonía en vida?

Quizás su pretensión sea la de devolvernos al oscurantismo y la ignorancia del medioevo donde mangoneaban a la gente empleando el recurso del miedo a Dios.

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