martes, junio 26, 2007

Un ácrata en la conferencia del rey ecologista

El pasado lunes tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Al Gore en Las Palmas de Gran Canaria. Me encontré con los camaradas Oliver y Pablo en el auditorio dedicado a uno de los más grandes tenores de la historia.

Bueno, si ustedes se preguntan si yo estoy a favor o en contra de las tesis del sr. Gore les diré que estoy a favor, por unas razones muy simples: Los datos expuestos por Gore son muy convincentes, son verídicos, y tristemente ya los estamos sintiendo. Recuerdo que el pasado Noviembre estaba sentado en una terraza situada en el muelle deportivo de mi ciudad en pantalones cortos, camiseta y padeciendo un calor absolutamente insufrible, preguntándome donde cojones se había metido el invierno. Además de otros muchos datos y argumentos con mucho peso. Mientras que entre sus detractores los únicos argumentos que he leído son solamente sobre la factura de la luz que gasta el sr. Gore o lo que cobra con conferencia, son únicamente unos ataques con el intento de desprestigiar la persona del sr. Gore, pero no así sus ideas. ¿Será porque ante eso no cuentan con argumentos para hacerlo?. De cualquier forma, los detractores esgrimen ideas estupidas, vacuas y propias de la prensa rosa y sensacionalista, una campaña de desprestigio orquestada con toda probabilidad por los fortísimos intereses económicos que quieren que la población mundial siga dormidita sin exigir un cambio drástico ante tan terrible situación. Y ustedes se preguntarán: ¿Y estos que defienden sus intereses económicos antes que el futuro del planeta, no se dan cuenta de que también se perjudican a ellos mismos? Si, amiguitos, si se dan cuenta, pero nunca subestimen el poder de la codicia, la codicia es capaz de todo.

La conferencia discurrió más o menos como se podía esperar, muy similar al documental con el que Gore ganó un Oscar, pero con algunos datos actualizados. Pero expondré algunos puntos que no me gustaron demasiado:

  • El sonido. El conferenciante se vio con mil problemas con los micrófonos inalámbricos y finalmente no le quedó mas remedio que hacer casi toda la conferencia sin moverse del atril. Un desastre de ingeniero de sonido.

  • La traducción. Me hice con uno de esos aparatos de traducción simultánea, (aunque eso es en la teoría, la practica fue muy diferente) que repartían en el hall del auditorio. La recepción del sonido era buena, lo malo era la traductora. ¡Por dios! Era demencial, muchos fragmentos de la conferencia perdía el hilo de lo que decía el conferenciante y se los pasaba sin decir nada o diciendo un “Eeeehhh” hasta que recuperaba el ritmo de la traducción, aunque eso tampoco sirvió de mucho, porque estoy seguro de que aquella mujer no se escuchaba lo que decía ¡NO TENIA NINGUN SENTIDO! Traducía mecánicamente sin importarle si lo que decía tenia coherencia o no. A los 10 minutos apagué el cacharro por el bien de la poca salud mental que me queda.
  • El público. Mas concretamente la falta de civismo del público que desconoce que también a los espectadores se les exige un poco de respeto a las personas que están hablando en el escenario y esperar sentados hasta que se baja el telón. Ya que muchos de los asistentes aprovecharon para marcharse cuando se encendieron las luces. Papis y mamis del mundo, hay que enseñar educación a los niños para que en el futuro no se comporten como garrulos ante los demás, aunque, bueno… también hay cada padre….

Por lo demás, la soltura, el saber hacer y el estilo que tiene el sr. Gore fueron razones suficientes para agradarme la velada.

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  • La última peli que he visto: The Host (Destruyendo espectativas)
  • Lo que estoy leyendo: Ahora mismo nada. :-(