miércoles, mayo 02, 2007

Crítica: La maldición de la flor dorada.

Si hay un cine que particularmente me gusta es el orienta. Son buenas narraciones, con un estilo diferente y con una idiosincrasia que en ocasiones a los occidentales nos cueste aceptar o comprender, pero hay que comprender que su cultura y filosofia difiere completamente de la nuestra. Por ello, cuando se va a ver una película oriental hay que hacerlo con la mente abierta y siendo tolerantes, así se lo pasará uno mejor.

La película nos muestra las entrañas del palacio imperial chino a finales del primer milenio de nuestra era. Un organismo enfermo, que conspira y lucha contra si mismo, y cuya sangre son la codicia y el deseo.

Es una preciosista (quizás excesivamente preciosista para ser creíble) película, con suntuosos decorados, abigarrados vestuarios y miles de extras. Es todo un regalo para los ojos, incluyendo a las actrices y sus escotes (uno que no es de piedra y los ojos tienen voluntad propia y las chinas son unas monadas). Tiene menos escenas de acción que las dos anteriores películas de Zhang Yimou (Hero y La casa de las dagas voladoras) en su lugar hay mayor presencia de escenas dramáticas, pero no por ello el conjunto es mas aburrido.

Gran papel de Chow Yun-Fat y de Gong Li.

La escena de la batalla final, espectacular, pero me recuerdo a esas maquinas tragaperras en la que unos escalones deslizantes van empujando las monedas hasta que estas caen, no se porque ni tampoco se si ustedes sabrán a lo que me refiero.

Le doy un 5 sobre 7

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