lunes, junio 26, 2006

La electricidad más dulce

A Escherichia coli le encanta las cosas dulces, como el azúcar, el chocolate y todo lo que contenga glucosa. Le gusta tanto, que se pone muy contenta y produce hidrógeno. No, no se preocupen, que Escherichia no es ninguna persona, sino una bacteria.

En el número 2554 de la revista New Scientist, publican un artículo sobre el trabajo de microbióloga Lynne Mackaskie de la universidad de Birmingham, con una bacteria capaz de consumir azucares y de ellos producir hidrógeno, el cual se puede emplear en la producción de energía eléctrica.

El equipo de Mackaskie alimentó a la bacteria Escherichia coli con restos de turrón y caramelo diluido. La bacteria consumió el azúcar y produjo hidrógeno, utilizando para ello la enzima hidrogenasa y ácidos orgánicos. Los investigadores utilizaron, a continuación, este hidrógeno para hacer funcionar una pila de combustible, que a su vez generó suficiente electricidad para impulsar un pequeño ventilador.

¿Se imaginan centrales eléctricas que en lugar de usar barras de plutonio empleen tabletas de chocolate? Yo la verdad es que no. Al poder no le conviene tener fuentes energéticas baratas, no les conviene ir cerrando sus centrales para abrir otras nuevas, les costaría dinero y por muy bueno que sea algo, no van a permitir que salga adelante si cabe la posibilidad de perder dinero. Esto ya ha pasado, con el coche eléctrico, por ejemplo, un coche no contaminante, seguro y que no consume gasolina, razón por la que las grandes petroleras se lo cargaron.

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